De niño llamaba maderitas a aquellos juguetes de construcción hechos con figuras geométricas de
colores. He querido dar el mismo nombre a esta colección porque me conecta profundamente con la infancia.
El proceso de creación de cada pieza conserva un fuerte componente de juego, pero también refleja mi vínculo íntimo con la madera. Recuerdo trastear con los retales de chopo que encontraba en el taller de mi padre, o el olor a pino de los bosques que recorríamos en las vacaciones de verano. Precisamente de esos dos lugares procede la materia prima con la que fabriqué las primeras Maderitas.
Es un trabajo hecho completamente a mano, como no podía ser de otra manera.
Manipular la madera me conecta con la tierra y me devuelve a aquellos bosques y al niño que fui en el taller de mi padre, cuando creaba con la única finalidad de divertirme.

 

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